Tadej Pogacar

Alguien pensaba en la pretemporada: ¿y si Tadej Pogacar ya no domina como en el pasado? Era razonable preguntarse si su superioridad iba a tener fin este año.

Pero no. Estamos ante un fenómeno, un bárbaro que destroza toda esperanza de que surja alguien que le arrebate el trono. Sigue invadiendo y haciendo suyas carreteras de todo tipo y condición. A él no le frenan ni caídas, ni pinchazos, ni averías.

¿Pediríamos más emoción? Creo que todos lo aficionados lo preferiríamos, pero ver pedalear al maillot arcoiris es un espectáculo tan maravilloso que somos muy afortunados de poder vivir sus arrolladoras exhibiciones.

Los rebeldes tendrán que esperar

Antes de la Strade Bianche, Paul Seixas (19 años) amenazaba el dominio del esloveno en su primera batalla de la temporada. Como el talentoso francés, existen unos jovenes rebeldes, inconformistas sin miedo, fruto de un nuevo ciclismo acelerado y precoz que salta sin complejos las etapas de progresión hacia la madurez para plantarse directamente en la gloria. Y los más veteranos, guerreros en mil y una batallas, asumen el semejante cambio con resignación. Para ellos se acaban las oportunidades.

Pues bien, estos jovenes incansables que jamás se rindieron (en el caso de Isaac del Toro (22 años) y Jan Christen (21 años) sólo podían proteger a su líder bárbaro) vieron como a ochenta kilómetros de la meta en la histórica Siena, Tadej Pogacar enloquecía y volaba con su preciosa Colnago por los caminos blancos de la asombrosa Toscana. En ese momento el bárbaro había cortado cualquier atisbo de rebelión. Se acabó.

Siguiente paso: la Milán -San Remo

¿Alguien cree que Tadej Pogacar no va a ganar la classicissima Milán-San Remo? Seguro que los hay. Además tienen razones de peso para creerlo como la del holandés Mathieu Van der Poel, que reina con fuerza el imperio del barro y pavés .A estos les digo que el bárbaro esloveno sigue disfrutando encima de la bicicleta. No se aburre, siempre sonríe y juega con ella como si fuera un adolescente ávido de nuevas aventuras, de probarlo todo. Y ojo, que sigue mejorando sus datos de potencia, detalle que ha dejado boquiabierto a todo el mundo ciclista.

¡Ay el bárbaro! ¿Qué nos tendrá preparado?

Nota del autor: lo de bárbaro no es por ser cruel o salvaje. Es por ser extraordinario, estupendo, genial, magnífico, fabuloso.