Una pandemia como el coronavirus está poniendo a prueba nuestra sociedad. Ante una situación tan dramática e incierta es momento de priorizar y poner una escala a las cosas más a menos importantes en nuestras vidas. Y de momento el ciclismo, aunque nos duela, debe pasar a un segundo plano. Cuidarse uno mismo y cuidar a los demás es lo primero.

“Tenemos que ser un ejemplo y permanecer en casa. Hay gente en muchas peores circunstancias que nosotros” (Dan Martin, Israel Start-Up Nation)

Tras el decreto del estado de alarma, una de las medidas (permanecer en nuestros hogares durante cuatro semanas) ha provocado diferentes reacciones entre la comunidad ciclista. Los que no están de acuerdo se fijan en Bélgica y piden copiar su modelo que permite practicar deporte al aire libre. Recientemente el corredor belga Thomas De Gendt recorrió junto a De Buyst 300 kilómetros de entrenamiento honrando a la cancelada Milan-San Remo. El ciclista belga explicó las precauciones que tomó, habló de lo vacías que se encontraban las localidades belgas por las que circulaban etc…

En mi opinión pienso que tomaron un riesgo innecesario porque de haberse producido un accidente estaríamos hablando de una irresponsabilidad por su parte. No olvidemos que los recursos sanitarios tienen que estar concentrados y destinados a atajar esta pandemia.

Para el profesional la práctica ciclista es su trabajo y no un ocio o pasatiempo. Sin embargo el razonamiento de corredores como Dan Martin es más coherente ante una situación sanitaria tan grave. El ciclismo siempre ha sido un ejemplo de sacrificio y ahora son días de sacrificio para todos, profesionales o aficionados. Es el momento de demostrarlo. La vida es lo primero.

El ciclismo profesional afectado

El calendario está sufriendo numerosas cancelaciones y aplazamientos. Es obvio que el perjuicio económico es enorme. Tanto para los organizadores como para los patrocinadores. Sin TV ni público el impacto publicitario de las marcas es nulo. Y la incertidumbre ante la vuelta a las competiciones agrava aún más la situación.

Hay voces que reclaman iniciativas para que los patrocinadores se sientan reforzados y rentabilicen de alguna manera sus inversiones. Los últimos en hacerlo han sido Jonathan Vaughters y Patrick Lefevere. Los dos coinciden en que si el Tour de Francia es cancelado, el modelo del ciclismo actual, incluida la industria, sufriría un colapso a todos los niveles. Hay que recordar la dificultad que los equipos tienen todos los años en encontrar patrocinadores solventes y estables.

Por ello reclaman analizar el actual modelo de ciclismo profesional y ver si puede ser mejorado en algunos aspectos.

Las ferias y marchas cicloturistas en el aire

Se puede decir que las marchas cicloturistas son la “salsa” de los aficionados practicantes de ciclismo. Reunirse con otros cicloturistas venidos de otras regiones y disfrutar de atractivos recorridos es un estímulo para todos. Es precisamente esta naturaleza de eventos lo que los convierte, a día de hoy, en inciertos. Aunque se levante la cuarentena, son varios los expertos que recomiendan mucha prudencia cuando acabe la misma.

Numerosas marchas y eventos están siendo cancelados o aplazados. Son decisiones muy duras para los organizadores que comienzan los preparativos un año antes, comprometiendo gastos que pueden verse ahora sin ingresos que contrarrestar.

La industria del ciclismo arrima el hombro

Ante el coronavirus el ciclismo también está aportando su ayuda al sector sanitario.

Reconocidas empresas textiles del sector como Santini y Gobik o pequeñas como Klina Sport están destinando sus recursos a la fabricación de prendas de protección sanitaria como son las batas o mascarillas. Seguro que hay más iniciativas en este sentido por parte de ciclistas, cicloturistas o pequeños comercios del sector.

A corto y medio plazo habrá que ver cómo afecta la crisis provocada por el coronavirus en las empresas del sector. Pero es evidente que se abre un periodo de gran incertidumbre.

A los aficionados: cuidarse es lo primero, el ciclismo en segundo plano

Han salido a escena varios comportamientos de aficionados que no han respetado el estado de alarma y han seguido saliendo con sus bicicletas e incluso subiendo sus cifras a Strava.

El ciclismo es principalmente sacrificio y por eso ahora más que nunca nos tenemos que sacrificar y aparcar nuestras bicicletas. Existen otras formas de ejercitarnos físicamente en casa. No es tan grave perder la forma, dejar de salir a rodar, o ganar unos kilos de más. Lo grave es poner en riesgo la vida de los demás y la nuestra propia. No podemos mostrar egoísmo. La vida es lo primero.

Desde qué grande ser ciclista ® queremos que os cuidéis mucho. Tened paciencia porque seguro que el coronavirus será derrotado. Y volveremos a disfrutar de nuestra pasión y de la vida en general.

Ahora, toca cuidarse y cuidar a los demás.

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